Observatorio Ciudadano COVID-19

Observatorio Ciudadano COVID-19

Observatorio Ciudadano COVID-19

Durante todo el mes de febrero, en los países latinoamericanos estuvimos de espectadores de cómo se iba expandiendo el coronavirus por Europa con una alerta tal que comenzaban a cerrar fronteras y tomar medidas de prevención sin precedentes. Sin embargo, llegó marzo ya con casos en Ecuador, Brasil y Chile que comenzaron a preocupar a los líderes de la región. El día 3 de marzo se confirmó el primer caso de coronavirus en Argentina aunque, como era un caso “importado” aún los funcionarios minimizaban los riesgos. Fue el caso del Ministro de Salud, quien aseguraba que era “innecesario tanto temor”, siguiendo su creencia por la cual había asegurado una semana antes que el coronavirus “tenía un riesgo moderado, menor al del dengue”. Ni siquiera se le dio la importancia cuatro días después, cuando ya teníamos al primer muerto por coronavirus en el país, y los controles seguían laxos en Ezeiza, puerta de entrada de la amenaza invisible.

El 11 de marzo fue cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara al coronavirus una pandemia mundial pues ya se registraban 118 mil casos en 114 países y el Director de la OMS hizo un “llamamiento un llamamiento a los países para que adopten medidas urgentes y agresivas”. Fue entonces que el presidente Alberto Fernández escuchó la voz de los expertos internacionales y el 15 de marzo anunció la suspensión de las clases, cerró las fronteras y decretó licencia especial en sus trabajos al grupo de riesgo, hasta el 31 de marzo y suspendían eventos masivos hasta el mes de mayo. La mayoría de la población no tomó conciencia de la importancia de dicha medida, seguían sus vidas normales por lo que el 18 de marzo se decretó la cuarentena obligatoria estableciendo multas y denunciando penalmente a quienes la violaran.

Ya ahí se levantaban las alertas de la falta de conciencia ciudadana y se escuchaba por un lado “Somos hijos del rigor”, o el hecho que “había más detenidos por violar la cuarentena que enfermos”. Y allí surgieron casos que se denunciaron por la prensa de que un hombre que salió a comprar pan en La Pampa, la policía le disparó con balas de goma; o que la policía bonaerense y la gendarmería se habían excedido en sus funciones para hacer respetar la cuarentena humillando a un grupo de jóvenes forzándolos a hacer flexiones y saltos. Por un lado, había alertas por parte de la ciudadanía que no acataba la norma y por otro lado alertas de abusos de autoridad para hacerlas cumplir.

Desde Cultura Democrática confirmábamos una vez más la importancia de la misión que elegimos seguir, pues estos eran acontecimientos que nos decían que los argentinos necesitamos mayor formación cívica, disciplina social y mejorar nuestra cultura política desde los valores.

Sin embargo, no fue hasta que hubo una serie de sucesos que nos advertían que las alertas iban más allá, que las medidas tomadas por el gobierno en un estado de excepción podrían violar el estado de derecho, que comenzamos a planificar las acciones del Observatorio Ciudadano.

El 26 de marzo, el decreto 313/2020 estableció una medida polémica y era ampliar el cierre de fronteras incluso para los argentinos, considerando que la emergencia primaba sobre el artículo 14 de la Constitución que establece que “todos los habitantes de la nación gozan del derecho de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino”. Nos llegaban las quejas de que miles de argentinos quedaban en condiciones de apátridas por el sólo hecho de haber quedado del otro lado de la frontera ante el cierre de fronteras.

Cuando se veía la evolución de las estadísticas que en el resto del mundo son exponenciales, la tasa de mortalidad, comparando el número de casos con el número de muertos no cerraban los números. Podrían haber muchos más muertos, y muchos más casos, sólo que la falta de reactivos para hacer los test impedían sumar a ciertos pacientes en las estadísticas del coronavirus. Inclusive, el 31 de marzo en una entrevista para La Nación Ginés reconocía que “hay muchísimos más infectados que los oficiales” y aclaró que “en la medida que se aumenten las pruebas habrá más casos».

Gobiernos kirchneristas anteriores no han tenido buena fama en el manejo de estadísticas, por lo que es natural el resurgimiento de la falta de confianza en las estadísticas publicadas por el gobierno.

Y en este contexto, las declaraciones de Ginés sobre el avance de un decreto de necesidad y urgencia (DNU), que iba “a poner de interés público a todo el recurso sanitario de la Argentina”, ya sea público o privado. Dichas declaraciones generaron el justificado temor que haya una intervención en el sistema de salud privada, o una estatización al centralizar la toma de decisiones.

El kirchnerismo también tiene precedentes en estatización de recursos privados en forma autoritaria que luego devinieron en juicios costosísimos que el estado argentino debió pagar años después. Entonces, si bien el kirchnerismo es sólo parte del gobierno actual, conformado por otra sección más moderada del peronismo, por lo que se espera que prime el sentido común y el interés general sobre el oportunismo autoritario en tiempos de crisis, como dice el dicho “el que se quemó con leche, ve la vaca y llora”.

Es así que los ciudadanos haciendo uso de las redes sociales, los periodistas a través de los medios de comunicación, comulgan en estas preocupaciones y buscan unir sus voces para incidir en que el gobierno tome medidas con la prudencia que requiere el estado de situación. Y como sociedad civil, unimos nuestra voz a esta preocupación.

Desde Cultura Democrática apoyamos la iniciativa de un grupo de ciudadanos que se han acercado a fines del mes de marzo, alertadas por las acciones del gobierno e instando a hacer algo. Así fue cómo se concibió la idea de trabajar en un Observatorio Ciudadano que monitoree los hechos el contexto de la pandemia mundial del COVID19.

Se definió al observatorio como un espacio de participación ciudadana con información sobre el respeto al estado de derecho y las instituciones democráticas durante la crisis provocada por la pandemia del coronavirus. Y considerando que los países que han podido controlar el coronavirus son los que cuentan con una cultura política de respeto a las instituciones y a las normas, y cumpliendo con nuestra misión institucional, también desde Cultura Democrática hacemos un llamamiento con la presente iniciativa a la responsabilidad ciudadana y a la contribución con el respeto de las medidas de prevención así como acciones innovadoras, gestos de solidaridad

Establecimos unos objetivos:

– Generar consciencia entre los ciudadanos sobre su corresponsabilidad para hacer valer el respeto de las normas.

– Controlar que no haya abuso de autoridad por parte de las fuerzas de seguridad ni abuso de poder por parte de los funcionarios públicos.

– Canalizar información y denuncias sobre irregularidades alertadas por los mismos ciudadanos con instituciones pertinentes.

Finalmente, no sabemos cuánto tiempo sea necesario contar con el observatorio, lo que si sabemos es que mientras dure la crisis debemos decir presentes y poner nuestro grano de arena para contribuir con el bien común e invitamos a ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil a sumarse a este esfuerzo para que todos juntos. Se extendió la cuarentena hasta el 12 de abril y luego hasta el 27 de abril pero ya se está hablando de todo mayo y junio, de que esta situación se comenzará a normalizar con suerte en el mes de julio y agosto. Por lo que, en este tiempo, debemos todos estar atentos a las medidas que toma el gobierno porque más que nunca nos afectan directamente.

Micaela Hierro Dori

Internacionalista y analista política. Presidente de Cultura Democrática

[email protected]