Cuando los medios son un vehículo de adoctrinamiento.

Cuando los medios son un vehículo de adoctrinamiento.

Cuando los medios son un vehículo de adoctrinamiento.

Por Jorge Dell´Oro

La Pandemia les abrió un campo más que propicio a aquellos medios que venían haciendo adoctrinamiento y siendo funcionales a gobiernos autoritarios o dictatoriales. Así es como exaltan el pánico para apoyar largas cuarentenas – que más allá de la necesidad de preservar vidas -, tienen como objetivo ulterior limitar al máximo las libertades individuales.

Las redes sociales dentro de lo caótico y difusoras de información poco confiable, siguen siendo a pesar de todo, un lugar de libre expresión y han sido la válvula de escape para manifestar su desacuerdo con las medidas que muchos gobiernos aplicaron cercenando derechos que la democracia otorga a los ciudadanos.

Ese constante machacar de la prensa adicta a populismos dictados por Laclau, – de que todo sea de todos -, cuando en realidad no es de nadie, salvo de un puñado de autoproclamados salvadores del pueblo, a esto debemos sumar la tarea cotidiana de enlodar todo aquel que no piensa cómo los que gobiernan. Esto no ha hecho más que agigantar la grieta, pues también empujaron a los medios que actuaban con más independencia, a endurecer las críticas y en ser parte de la polarización. Estamos atrapados en posiciones irreductibles, dónde casi es imposible un debate racional. Las descalificaciones mutuas y la “cero” autocritica de ambas posiciones, son moneda corriente.

El avance del Estado en la pospandemia será enorme. Por ello ha comenzado el adoctrinamiento. Los mesías del populismo ya pregonan, que no será el capitalismo el que permitirá salir airosos de la debacle económica. Inspirados en el Marxismo ven al comercio como algo injusto. Ignorarlo sería el hundimiento de la capacidad adquisitiva, lo que da paso a una política permanente de tarjetas alimentarias, subsidios a los ciudadanos, un sistema de ingreso universal y un sin número de planes que le permitan a los pueblos sobrevivir en una pobreza controlada. Ya muchos gobiernos la han puesto en practica, neutralizando la autonomía de la libertad, también ya se ven los intentos que lo privado pase a ser del gobierno, dónde ese supuesto, de que todo sea para todos, comienza a ser una muletilla recurrente en los medios que adoctrinan.

Todo dentro de una visión que hacen de la pobreza, esa tendencia a ver al pobrismo como salida. A redistribuir la riqueza existente. No contemplar la inversión productiva y la generación de trabajo. Los pobristas tienen al capital y a las grandes empresas como el mismísimo mal. Prefieren dar pescado antes que enseñar a pescar, De esa visión se desprende que el pobrismo no desea que los pobres dejen de serlo

Si a ello le agregamos el uso de la tecnología  para ejercer un control social, nos encontramos ante la vulnerabilidad de los principios de derecho a la información, la libertad de expresión y la transparencia ligados a los mecanismos que competen a sistema democrático, el panorama pospandemia en muchos países de Latinoamérica es tan sombrío como el mismo COVID-19.

Es una verdadera batalla cultural que tendremos que afrontar, más que nunca el rol que les cabe a los jóvenes es fundamental, a ellos debemos capacitar, fomentando el pensamiento crítico y mostrándoles que el camino de la libertad es, que cada día haya más y mejor democracia.