Conceptos Humanistas sobre la Sociedad y la Economía

Conceptos Humanistas sobre la Sociedad y la Economía

Conceptos Humanistas sobre la Sociedad y la Economía

Conceptos Humanistas sobre la Sociedad y la Economía

En primer lugar, desde Cultura Democrática trabajamos para contribuir a la sociedad internacional desde una visión humanista. Concordando con la doctrina social cristiana, los cuerpos intermedios son claves en el fortalecimiento de la sociedad y espacios para el desarrollo de las personas, por ello apoyamos su autonomía y reconocemos la importancia de su rol. Por ello se propugna una sociedad civil fuerte, dinámica, organizada y consistente que asegure la libertad de las personas, limite el poder del Estado y sustente el crecimiento económico. Creemos que las entidades de la sociedad civil no deben pretender asumir el rol de los partidos políticos. Cuando lo hacen, en muchos casos son usadas para deteriorar a la democracia.

Ante la realidad de la pandemia, donde se ha visto incrementada exponencialmente la pobreza, nos parece pertinente recordar que es un flagelo que interpela fuertemente nuestra conciencia y responsabilidad política. No sólo desde el accionar de la clase dirigente la importancia del diseño políticas públicas que impacten en el crecimiento económico con equidad social, sino también en la responsabilidad ciudadana de contribuir desde la solidaridad y la participación ciudadana. Por ello, promovemos la participación ciudadana mediante la integración en las organizaciones de la comunidad, que tengan como propósito dar soluciones a las dificultades personales o comunitarias y sean un efectivo medio para canalizar inquietudes que estén orientadas a lograr el Bien Común.

En la construcción en una sociedad solidaria, los jóvenes cumplen un rol clave. Promovemos la que existan reales oportunidades para los jóvenes, partiendo por una igualdad efectiva de acceso a una educación de calidad, que les permita lograr su desarrollo integral como persona. Sin embargo, también creemos en los jóvenes como actores protagonistas de los cambios de la sociedad del futuro. Estamos convencidos que la educación es la solución a muchos problemas de Latinoamérica.

No a cualquier tipo de discriminación: El momento nos  llama a liderar grandes temas, en el campo de la ética, el ambiente y la calidad de vida. Por eso estamos del lado de las luchas reivindicativas de los discriminados de estos tiempos, sin tomar posiciones extremas que hagan peligrar los objetivos. La mujer, los jóvenes, el adulto mayor y los discapacitados, son nuestro objetivo, sin dejar de lado la equidad de género que significa que mujeres y hombres se desarrollen libres, responsables y plenamente.

Promovemos la Economía Social de Mercado y Ecológica para lo cual es necesario contar con:

  • Pleno apego al Estado de Derecho.
  • Respeto a los equilibrios macroeconómicos: los países no pueden gastar más de lo que tienen.
  • La práctica del principio de la solidaridad
  • El respeto de la propiedad privada.
  • Un mercado de libre competencia.
  • La aplicación del principio de subsidiariedad.
  • Libertad económica y respeto a los derechos de los trabajadores.
  • Igualdad de oportunidades.
  • Integración y cohesión social
  • Estabilidad institucional
  • Eficiencia del aparato del Estado.

A diferencia del pensamiento liberal que busca el achicamiento del estado, lo que nos preocupa más que el tamaño del Estado, que sea eficiente y justo. El Estado tiene la misión de promover y organizar los procesos básicos de competencia, apoyar las iniciativas privadas dentro de regulaciones preestablecidas, eliminar la pobreza critica no a base de subsidios sino de oportunidades de economía social, enfatizando la previsión de los recursos de capital, especialmente inversión en las personas, que eliminen la pobreza.

Al mercado, se lo valora como el principal asignador de recursos en una competencia efectiva, libre, con el debido control del Estado sin lugar a corrupción o condiciones de amiguismo político. Creemos en un buen mercado, libre de privilegios, proteccionismo y monopolios así como un estado  de control eficiente y sin presión fiscal excesiva.

Entre nuestros principios nombramos el principio de solidaridad. Porque creemos que es un deber el preocuparse por el otro, y para ello se requiere de un Estado con políticas y programas sociales, debidamente focalizados, eficaces y suficientes, que faciliten salir de la situación de necesidad.

El Estado solo debe actuar o intervenir en caso que no existan iniciativas privadas o de comunidades que estén desarrollando la actividad de que se trate. Salva en lo que son roles fundamentales, como las relaciones internacionales, la seguridad interna y externa, la administración de justicia y otros tantos.

El papel de la iniciativa privada: sin duda su rol es protagónica. La misma compresión, en un sentido amplio, a empresas grandes amplio, a empresas grandes, medianas, pequeñas, microempresas, cooperativas, o de cualquier otra clase. Y el diálogo con los trabajadores, sindicatos y gremios es fundamental para establecer pautas justas en el mercado laboral, sin extorsión ni abusos de ninguna de las partes.

El desarrollo sustentable esta presente en toda nuestra propuesta económica. Es el modelo de desarrollo económicamente viable, técnicamente adecuado   y socialmente aceptado, que respeta el ambiente, que se fortalece en sociedades donde la solidaridad, la participación y el servicio al bien común son criterios de acción, donde los derechos humanos y los valores de equidad y justicia social  los asume cada persona y la sociedad en su conjunto.

El ambiente nuestro máximo respeto. Defendemos lo que concebimos como la esencia del ”orden de la creación”. El verdadero sustento de las naciones esta en su desarrollo justo y sostenido, que supone la preservación de los recursos naturales, que permita una calidad de vida para toda la población, y que no disminuya, sino por contrario, aumente los beneficios de una relación armónica del ambiente en el presente para el bien de futuras generaciones.

Los creadores de la ESM tuvieron en mente un orden económico que coloca al ser humano como eje y fin de la actividad económica, así, “Ni Estado ni mercado pueden ser colocados por encima del ser humano y del bien común”. Una frase que lo sintetiza todo: ‘Tanto Mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario’.

Si bien, no está en nuestro objeto social ocuparnos de la agenda económica, si no la democracia y los derechos humanos, incluimos en nuestros programas de formación de liderazgo, módulos de Economía Social de Mercado, porque creemos que es el mejor modelo económico para la sociedad justa y libre que promovemos.

 

Jorge Dell´Oro

@dellOroJOrge

Consultor en comunicación, coordinador de @OCPLA y miembro de Cultura Democrática