Democracy Lab: Co-creando las instituciones del futuro junto a líderes de la región
Ante una realidad política y social cada vez más compleja, las instituciones tradicionales enfrentan un desafío histórico: adaptarse o quedar obsoletas. Con esta premisa como motor, desde Cultura Democrática, junto al KIC y destacados partidos políticos de América Latina, llevamos adelante el Democracy Lab, un espacio de aprendizaje creativo diseñado para prototipar las soluciones que la democracia del siglo XXI necesita.
El programa se desarrolló de manera virtual en dos jornadas intensivas el 24 de mayo y el 14 de junio, reuniendo a referentes y equipos técnicos de:
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Coalición Cívica (Argentina)
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Patria Querida (Paraguay)
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Arequipa Tradición y Futuro (Perú)
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Primero Justicia (Venezuela)
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RED (Bolivia)
El desafío: Superar la visión tradicional
Hoy, muchas instituciones fallan al intentar defender los derechos fundamentales o dar respuesta a las demandas ciudadanas porque operan bajo esquemas rígidos del pasado. El Democracy Lab nace de la urgencia de repensar estas estructuras, especialmente los partidos políticos, para que dejen de ser meros administradores de lo existente y se conviertan en motores de innovación y escucha activa.
Pensamiento Divergente: Crear nuevos caminos
A diferencia de los enfoques tradicionales que se limitan a elegir entre opciones ya disponibles (visión convergente), en este laboratorio fomentamos una visión divergente.
Esto significa que no nos conformamos con las rutas conocidas. A través del uso de metodologías ágiles y técnicas de Design Thinking adaptadas al ámbito democrático, los participantes trabajaron en la creación de nuevos caminos y prototipos de proyectos que buscan fortalecer la defensa de los derechos de las personas en contextos de incertidumbre y complejidad.
Metodología para la acción política
Durante las sesiones online, los equipos transitaron un proceso estructurado para la innovación:
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Empatía y Definición: Identificar los problemas críticos que afectan a la ciudadanía en sus respectivos contextos nacionales.
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Ideación: Romper estructuras mentales preestablecidas para generar soluciones disruptivas.
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Prototipado: Diseñar proyectos factibles y escalables que puedan ser implementados y testeados en sus territorios.
Una red regional de innovación
La diversidad de los partidos participantes permitió generar un intercambio de experiencias. Desde los desafíos de institucionalidad en Paraguay y Bolivia, la realidad local en Perú, la búsqueda de transparencia en Argentina, hasta la lucha por los derechos fundamentales en Venezuela, el Democracy Lab demostró que la crisis de representación es un fenómeno regional que requiere soluciones colectivas, tecnológicas y profundamente humanas.
«El Democracy Lab no es solo un taller; es un compromiso con la creación de instituciones que realmente sirvan a las personas y protejan su libertad a través de la innovación política.»


